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Diputado Nacional. Frente de Todos

Hacer en la pandemia, a pesar de la deuda comunicacional

Hacer En La Pandemia, A Pesar De La Deuda Comunicacional

Fuente: La Nueva Mañana. 28 de abril de 2020. 

Columna de Pablo Carro.

Los diputados de la Comisión de Comunicaciones e Informática recibimos a tres altos funcionarios del Ejecutivo que explicaron las prioridades de sus áreas durante la Pandemia, en una videoconferencia informativa realizada el 22 de abril pasado.

Por supuesto, las necesidades de conexión a Internet, las garantías y facilidades para el acceso a la información sobre la pandemia del coronavirus, y la evolución de la producción y distribución de contenidos educativos en todo el país fueron temas que sobresalieron, tanto en su resolución práctica como en los inconvenientes surgidos o agudizados por las restricciones de circulación o financiamiento.

Cada cuestión fue abordada con sinceridad, datos actualizados y firmeza, y cada pregunta formulada por los legisladores de distintos partidos políticos, fue respondida por el Secretario de Medios y Comunicación Pública, Francisco Meritello, la Secretaría de Innovación Pública, Lic. Micaela Sánchez Malcom y o el presidente del ENACOM, Claudio Ambrosini.

El Congreso nuevamente funcionó como caja de resonancia y ámbito de rendición de cuentas, aunque en algunos momentos se expresaron fuertes disidencias respecto al nombre de las cosas y al diagnóstico de la situación previa a diciembre de 2019.

Llamó la atención una estrategia de “poner la vara alta” en lo discursivo por parte de legisladores de Juntos por el Cambio, invocando “altos estándares de libertad de expresión” e “inversiones en infraestructuras, digitalización y transparencia” para luego generar interrogantes sobre su presunta no continuidad. Hasta ahí llegaron. En el ejercicio de una memoria corta, o de una caracterización errada puede estar la base de afirmaciones con poco sustento.

Es una doble tarea la que encaran los mencionados funcionarios a cargo de áreas críticas en la gestión de gobierno, la comunicación pública y la infraestructura de audiovisual, telefonía y datos para todos los argentinos.

Porque en plena vigencia del aislamiento social por la pandemia, se debe garantizar que las redes no se corten, ni que no se corten los servicios por falta de pago; que haya acceso libre a contenidos públicos de calidad, a información veraz y oportuna relacionada con la prevención y el tratamiento sanitario y social, el acceso a los sitios web universitarios.

Así como también, se debe procurar que el Estado esté presente con publicidad oficial para medios a los que se les cae la pauta de empresas privadas; que se cuide a los trabajadores de despidos y recortes, a la vez que las empresas les provean condiciones de seguridad e higiene para sus trabajos esenciales. Cuidar a todos, también a las PyMes, radios, TVs y redes sin fines de lucro.

Doble tarea, decíamos, porque la oposición macrista pareció olvidar los problemas que dejó tras su paso. Olvidó las acciones contra los propietarios del canal C5N, los despidos masivos en la agencia Télam, así como el estado de inanición en que sumió a Radio Nacional y la TV Pública. Los funcionarios tuvieron que recordar que durante años no hubo promoción de contenidos educativos, ni de ficciones nacionales, ni se actualizó la Televisión Digital Abierta. Que se subejecutaron fondos públicos, y quedaron deudas pendientes de 2019.

Ahora, mientras se gestiona en la emergencia de la pandemia, debe pagarse un tercio del presupuesto 2020 en deudas por publicidad ordenada y no pagada en 2019; deben pagarse las deudas del sistema de Gestión Documental Electrónica que además funcionaba sin backup y con fallas tales que ameritó una auditoría completa de la Fundación Sadosky.

También en términos de cobertura de servicios 4G –ampliamente ponderada por la gestión anterior- se debería auditar el cumplimiento de los objetivos planteados en la licitación que se hizo en el 2014, y en materia satelital habremos de recuperar precioso tiempo perdido. Porque resulta un derecho a ser garantizado para todos, sin importar el poder adquisitivo o el lugar de residencia, lo que todos valoramos es la decisión de nuestro Presidente de considerar a los servicios de comunicaciones como actividades esenciales, lo cual va a reposicionar las responsabilidades y proyectos para resolver las necesidades de toda la población.

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